
Václav Havel
Embajador de Conciencia 2003

De Prisionero a Presidente - El Tributo
Lo más destacado del que ha sido galardonado
con la primera edición del Premio Embajador de Conciencia
es su éxito en su transición de prisionero a presidente,
de disidente a líder democrático, de dramaturgo a
político, todo esto, sin perder sus valores morales —y
su sentido del humor, y sin olvidar la situación absurda
en la que se encontró a sí mismo.
"La única causa perdida es la
que abandonamos antes de entrar en lucha."
V. H.
Como dramaturgo que se daba a conocer en Checoslovaquia
a comienzos de los años sesenta , se hizo famoso por sus
intensas obras sobre la deshumanización y la burocracia represiva
de los regímenes comunistas. En 1975, tras su presentación
de la ‘Ópera del mendigo’ incluso miembros del
auditorio fueron objeto de acoso por parte de la policía.
Sin embargo, Václav Havel nunca vaciló. Durante el
represivo mandato comunista Havel no permaneció en silencio,
ni se marchó del país (como las autoridades hubiesen
querido), y aunque le forzaron a hacer trabajos domésticos,
él continuó escribiendo, alzando la voz por los Derechos
Humanos y enfrentándose a la dictadura comunista.
En 1977 fue promotor y portavoz de la “Carta
77”, un manifiesto firmado por cientos de artistas e intelectuales
ante la negativa del gobierno a cumplir con el Acuerdo de Helsinki
sobre los derechos civiles y políticos. Su coraje le llevó
a la cárcel durante cinco años no consecutivos.
¿No es en el momento de duda
más profunda cuando aparecen nuevas certezas? Quizás
la desesperación es la base que fomenta la esperanza humana;
quizás uno no encuentra sentido a la vida sin sufrir antes
de lo absurdo de ella.
Tras la caída de muro de Berlín,
Václav Havel llegó a ser líder del foro cívico,
una organización de grupos opuestos al gobierno comunista.
En noviembre de 1989 una multitud en masa se
reúne en la Plaza Wenceslas para desafiar al gobierno, donde
se desataron momentos de verdadera violencia. El presidente Havel
mostró un gran liderazgo y calma en su labor por llevar una
transición pacífica. Esta etapa se conoce como la
Revolución de Terciopelo, y en el mes de diciembre
se convierte en el primer presidente de la nueva y libre Checoslovaquia.
En 1993 gobernó bajo la pacífica
división de Checoslovaquia en dos naciones independientes,
convirtiéndose en el primer presidente de la nueva República
Checa.
El senador Edward Kennedy, en una visita de Estado del presidente
Václav Havel a Washington, le mostró el Memorial Lincoln
donde leyó las bonitas palabras del discurso Gettysburg Address
de Lincoln y su discurso inaugural grabado en las paredes. Un intérprete
tradujo el texto del presidente Havel, quien anotó algunas
de las frases. Havel afirmó: ‘No entiendo el idioma
pero puedo entender la poesía’. Hay muchas frases inolvidables
del presidente Havel. Es muy buen ensayista. Cuando habla de su
época como disidente declara:
“Una persona no es ‘disidente’
solo porque un día decide ejercer esta inusual carrera.
Uno se ve involucrado por su sentido de responsabilidad combinado
con una serie complicada de circunstancias externas. Uno se ve
arrojado fuera de las estructuras existentes y situado en un lugar
en conflicto con ellas. Esto comienza como un intento por hacer
un trabajo bien hecho para acabar considerado como enemigo de
la sociedad"
Sin embargo esta idea no podía perdurar.
Ningún amigo de la libertad puede ser enemigo de la sociedad
para siempre. La oposición heroica del presidente Havel a
la represión le hizo ganar muchos admiradores a través
del mundo, incluido Samuel Beckett. En 1982, en una acción
política única, Beckett dedicó Catástrofe
a Václav Havel, obra sobre ‘el sufrimiento de un mártir
en el país opresor’. Sé que el presidente Havel
lo considera como uno de los mejores tributos que ha recibido en
su vida, y cuando éste salió de la cárcel en
1983 le dedicó a Beckett una obra corta llamada El error,
en agradecimiento.
Si quieres ver tus obras representadas
de la misma manera que las escribiste has de convertirte en presidente.
V. H.
A lo largo de los muchos años de privación
y represión, mantuvo la idea de libertad viva, y condujo
a su gente con éxito hacia la libertad. Como cita otro hermano
Kennedy, en este caso Robert: ‘Cada vez que un hombre defiende
un ideal, obra para mejorar la suerte de los demás o lucha
contra la injusticia, está mandando una onda de esperanza
y, cruzándose unas con otras desde millones de centros de
energía crean una corriente que puede barrer los fuertes
muros de opresión y resistencia’.
Estas palabras describen elocuentemente la extraordinaria
vida de nuestro galardonado con el premio y las ondas de esperanza
que ha mandado a través del mundo. Es un símbolo de
las aspiraciones de la gente en el mundo que busca la libertad y
el respeto por los Derechos Humanos. Verdaderamente es un hombre
carismático, un líder indiscutible de nuestros tiempos.
Bill Shipsey
Octubre de 2003
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